jueves, 11 de mayo de 2017

En La Casita


Un día con sabor a 17 de mayo.
Una justa y plausible combinación de sabores, colores, mezclas,
texturas, consistencias y densidades.
Cocinar es crear, transformar, indagar, evocar, afectar, complicar, agitar.
No es un proceso rápido, tampoco lento, sino el exacto.
Es, en este lugar santo,
donde uno se prepara para dar y recibir,
mas que alimento... amor, afecto.

Hoy,
me veo rodeada en una comunidad alrededor de la mesa,
con personas que disfrutan el comer y algunxs el cocinar.
Estos espacios y momentos han sido, son y seguirán siendo valiosos.
Nos han dejado vulnerables en mas de una ocasión,
nos han abierto la puerta a mirar, entender y comprender al otrx.
Nos han invitado a escuchar, a responder, a callar y
¿Porque no escribirlo?, también a discutir.
La discusión, sin embargo, ha enriquecido y
ha puesto su propio sabor: el agridulce.

En esta casita, en esta mesa, el número de sillas algún día cambiará.
Pero por hoy, agradezco, por las que hay,
por las que somos,
por las que estamos.

¡Que haya mas comidas así!
¡Que El Eterno se pasee y siente entre cafés y cocoas,
entre tomates y alitas,
entre wafles y empanadas!
Comamos y bebamos...
que mañana...
o en Julio...
no sé si podamos.


domingo, 7 de mayo de 2017

Tan claro como el agua...

No, no puedo alejarme de Él.

No porque sea la persona mas santa decidí estar en el ministerio.
No estudio la Palabra porque sea buena cristiana.
No le busco en oración porque sea piadosa.
Todo lo contrario.

Intento desesperada y urgentemente habitar bajo su sombra, 
porque si me aparto tantito de Él, 
la oscuridad se apoderara de mí, me consumirá mi pecado interior.

Sin embargo, aquí estoy, aquí y ahora, buscándole.
Lo hago, porque sé que el día que deje de hacerlo, ya valí.

He visto hasta donde llego sin Él.
Y tengo miedo.

Es un día donde sucumbo a mis peores pasiones, sentimientos y emociones.
Es un día donde no le doy la gloria,
es un día donde la oscuridad mina mi ser completo, manifestandonse y proyectándose en mis relaciones. 

¿Estoy siendo exagerada, catastrófica o dramática?
No lo creo.
El pecado nunca deja de ser pequeño, hay mucho peligro al minimizarlo.

Así que,
si alguna vez me ves haciendo alguna de estas cosas (leyendo u orando), no pienses que soy piadosa.
Mírame como a un pez, que necesita  urgente y desesperadamente del agua...

...simplemente...

me es vital.

lunes, 10 de abril de 2017

Ayer

























¿Estuviste presente ayer?
¿Sonreías mientras bebíamos café?
¿Pusiste atención cuando nuestras limitadas mentes intentában darle sentido a tus actos?
¿Escuchaste nuestras retrospecciones e interpretaciones de Ti?
¿Te pareció graciosa la evanescencia de nuestros planes e intentos por trazar un futuro?
¿Lloraste con nosotras y recolectaste nuestras lágrimas en tu frasco?

Sí,
desde luego que sí.

Tú, Dios Comunidad, estuviste presente ayer.
Tú, iluminaste nuestra razón,
tocaste nuestro corazón 
y ahora nos diriges a la acción.
Tú, caminaste con nosotras, en nuestra comunidad familiar,
rota, descocida,
pero que te reconoce, te evoca y te invoca.
Tú, nos saciaste con TU presencia 
y nos plantaste la insaciabilidad de habitar diariamente en ella.

Danos más ayeres.

Anhelamos más ayeres. 

Sé artífice de más ayeres. 

Entreteje más ayeres. 

jueves, 23 de marzo de 2017

Apologética de la goma de borrar

Hace unos días me tope con un libro simple y sencillo. En la portada, su nombre "Mester" generó en mí curiosidad. Desde el momento en que lo abrí, no pude parar de leerlo;  al leer un poco sobre su autor, me generó mas emoción y ansías por continuar: José Diaz Cervera, Maestro en Filosofia por la UNAM, Mester, 2014, ó como él mismo se autodefine, "artesano de las palabras". 

Advertencia: No juzgue antes de terminar.

Apologética de la goma de borrar

Sería riesgoso y frívolo pensar que Dios lo creó todo. Digamos, en todo caso, que Dios creó tan solo las cosas que para Él eran importantes. 
Desde luego que en el principio fue el Verbo, panesperma del cosmos. Su origen no albergaba error posible; era un decir perfecto, inmaculado y preciso. A imagen y semejanza del Gran Verbo, el hombre fue creado , hecho de sueño y sangre: por la palabra, frente a la palabra, para la palabra. 
El hombre entonces aprendió a hablar. Dijo pan, dijo árbol, dijo las estrellas, dijo la punta del pie de la mujer. Dijo Dios, pero nunca el nombre de Dios. Había que buscar otros caminos.
Nada sabemos de la primera línea que el hombre trazó sobre el limo, seguramente estaba cargada de temblores, de miedos, de fiebres nocturnas. Esa primera línea que no necesitó ser otra cosa que una escama bautismal, donde el hombre logró reconocerse en el tiempo y para el tiempo; esa primera linea que borró el aguacero. 
Sí, sería riesgoso y frívolo pensar que Dios lo creó todo.
Pudimos haber naufragado en la palabra, creación ajena, pero descubrimos la escritura y con ella perdimos la memoria individual a cambio de inaugurar la memoria de los hombres. Entramos así en una nueva dimensión del decir y del callar; a las palabras humanas se las llevaba el viento, hasta que pudimos dibujarlas: no había salida, habíamos descubierto la manera de atraparlas, de dejar testimonio de nuestra desnudez, de penetrar en el escalofrío, de pellizcar la eternidad.
Dios no tiene necesidad de rectificar, Él no comete errores ni siente pena de Sí mismo: es Perfección sumando perfección, acto Verbal, Magnitud. Dios no necesita desdecirse (esta es una certeza teológica) y por eso no creó la goma de borrar; ella es el producto mas genuinamente humano, el único (esta es una incertidumbre fisiológica).
En la goma de borrar, el hombre cifró su trascendencia. Incapaz de decir como Dios dice, el hombre puede regresar de manera peculiar a su silencio: sin romper nada y sin atentar contra sus propias limitaciones.
Demos gracias a Dios por el lenguaje, demos gracias a los hombres que crearon la escritura, pidámosle a Dios bendiciones eternas para aquel que inventó el lápiz, demos gracias al diablo por la goma de borrar. Demos gracias al decir, demos gracias también al desdecir. 

Este poema-prosa ha ocupado a partir de ahora un lugar entre mis favoritos...

martes, 3 de enero de 2017

Diciembre 2016

Rollitos de canela y mermelada, preparados con amor y paciencia

"God moves is a mysterious ways" cantaba William Cowper...
"Dios las hace y solitas se juntan" dice la sabiduría popular...
"Dios hace lo que se le pega la gana" diría yo, obviamente, de manera menos poética.

En la cocina, usamos las recetas para obtener y replicar un postre o comida.
Pero hay algo mágico en ellas... que podemos modificarlas a nuestro antojo y obtener así una variación, incluso, un nuevo platillo.
Esto nos permite ser creativos.

Este fin de semana, no se que sucedió aún, pero puedo decir que Dios se puso creativo.
Se puso creativo, al unir los mismos ingredientes, pero en distintas dosis...
Entre trastes, huevos, leche, lucesitas, esferitas, risas y confesiones, creo que Dios nos miraba y sonreía. Sonreía al mirarnos, como un padre contempla a sus hijas mientras juegan o tropiezan al andar; sonreía mientras intentábamos con nuestros cerebritos explicar cosas de lo que sucede dentro y fuera de nuestro mundo...
Había un ambiente de nostalgia, mezclado con vulnerabilidad, cansancio y la presencia de Dios en medio nuestro.
Aún no puedo describir lo que pasó, pero de algo estoy segura: ¡Me encantaría repetirlo!


Barro y silencio (parte 1)

Resultado de imagen para eduardo galeano barro y silencio

No sabemos estar solos.
Encendemos la pantalla, checamos nuestras redes sociales, le subimos el volumen a la radio y constantemente seguimos huyendo del silencio.
Nos incomoda.

Las sociedades orientales nos llevan ventaja, muchas (no generalizo) han cultivado disciplinas milenarias de silencio, contemplación y meditación. 
Nosotros, por el contrario, (tampoco generalizo) nos paralizamos ante el silencio y no sabemos como reaccionar.
Nos horrorizamos, le miramos a los ojos y huimos de él. 
¿Porqué?
¿Porqué?
¿Porqué?

Te reto a que hagas conmigo el siguiente ejercicio:
Escoge un lugar apartado, cómodo y silencioso. Puede ser tu habitación, un parque, la azotea, etc.
Pasa 1 hora en silencio, sin música, sin celular, sin platicar con nadie. Solo tú y tus pensamientos. 
Tampoco escribas en este tiempo, sino hasta después.
Simplemente contempla tu alrededor, medita, escucha, existe...

En el siguiente post, escribiré algunas meditaciones y conclusiones personales; Te invito a intercambiar ideas y experiencias...


viernes, 4 de noviembre de 2016

Panóptico

¿Que hago leyendo filosofía?
No lo sé, pero es algo que he disfrutado últimamente.
Pienso que todo buen físico, en general, todo científico debe de tener mucho de filosofía.
También pienso que todo teólogo debe filosofar. 
Pensándolo bien, TODAS las personas debemos de leer, estudiar y hacer filosofía (...y teología... y ciencia... y artes manuales, etc.) 

Como sea, leí un concepto que me hizo detenerme y pensar. 
Hago "copy & paste" de lo que la web dice: 

"El Panóptico era un sitio en forma de anillo en medio del cual había un patio con una torre en el centro. El anillo estaba dividido en pequeñas celdas que daban al interior y al exterior y en cada una de esas pequeñas celdas había, según los objetivos de la institución, un niño aprendiendo a escribir, un obrero trabajando, un prisionero expiando sus culpas, un loco actualizando su locura, etc. En la torre central había un vigilante y como cada celda daba al mismo tiempo al exterior y al interior, la mirada del vigilante podía atravesar toda la celda; en ella no había ningún punto de sombra y, por consiguiente, todo lo que el individuo hacía estaba expuesto a la mirada de un vigilante que observaba a través de persianas, postigos semicerrados, de tal modo que podía ver todo sin que nadie, a su vez, pudiera verlo" 
La creación de este diseño es atribuida al  filósofo británico Jeremy Bentham.

Pero para Foucalt, el panóptico, en este sentido, se convirtió en una técnica de control y lo aplicó a diferentes instalaciones, como las escuelas o las industrias. 

Y en la multitud de mis pensamientos, también recordé como me sentía cuando iba a ser evaluada como docente. Una observadora externa estaría ahí, dentro del salón de clases para ver todo lo que digo, hago y como me comporto y dirijo con mis alumnos... y mas ahí como ejerzo mi trabajo "cotidiano", el dominio del tema y cosas más profundas. 
Recuerdo que estaba aterrada. 
El temor provenía de no saber que estaba pensando la observadora mientras yo hacía esto o aquello...

Y de nuevo otro concepto se me vino a la mente, el principio de Incertidumbre de Heisenberg, el cual, en pocas palabras, nos impide saber al mismo tiempo, la posición y la cantidad de movimiento de una partícula. Lo que significa que nadie sabe lo que hacen las partículas cuando No las observamos...
Yo me comporto de una manera cuando alguien me observa, pero de manera muy diferente cuando nadie me ve. 
No debería ser así, pero la realidad es que lo es. 
Desde el ser humano hasta los electrones. 
Todos mostramos otra cara. 
Otro lado.
Mis alumnos hacen quien sabe que cosa, cuando no estoy.
Yo hago quien sabe que cosa, cuando la observadora no está, pero al ser observados, mostramos otra cara.
Esto no nos define del todo.
Unos segundos no definen en que estado se encuentra el electrón.
Dar una clase de 50 minutos no define que mi pedagogía sea excelente.
Para hacer aseveraciones exactas se necesita que haya un PANOPTICO, un observador que pueda ver todo al mismo tiempo, sin alterar el medio. ¿Como puede ser esto? ¿Si solo la existencia de una persona observando ya alteró el entorno y afecta el experimento?

Se necesita que el objeto no se dé cuenta (tal y como define Bentham) o se le olvide que el observador esta ahí.
Y que el observador no sea parte del propio experimento, algo así como estar en un plano o dimensión diferente.

Y pienso...

¿Hay algún ser que cumpla con esto?
Pensando en la humanidad, en mi propia humanidad ¿Hay alguien fuera de mí, fuera de mi dimensión espacio-temporal?
¿Hay alguien de pie, observándome desde su panóptico?

Mi respuesta personal e histórica es que SÍ, hay un ente, un ser. 
Y como muchas culturas, científicos o filósofos concuerdan, decidimos llamarle Dios.  
Pero, mi respuesta no queda ahí.
Pienso que Dios, desde su panóptico, puede ver absolutamente todo y estar en todo al mismo tiempo. 
¿Cómo rayos lo hace? No lo sé y el hecho de no saberlo no me desconcierta. 
Al contrario me hace creer mas en ÉL, ya que es un Dios, al cual no puedo explicar, ni entender desde mi dimensión, sino es así ¿Que chiste tendría ser explicado?

Él mira, observa, distingue y penetra con su visión todos y cada uno de los rincones de la tierra y del multiverso.
Y no solo mira en una longitud de onda, sino en todo el espectro electromagnético, desde las ondas radio, pasando por los ultravioleta, rayos X, hasta llegar a los gamma. 
Y mas aún, discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 
Mira el dolor humano, la tragedia, el sufrimiento, las guerras, las malas decisiones y votaciones de nuestras democracias. 
Observa la injusticia y la opulencia, la embriaguez de los ricos y poderosos de este siglo, sentados en una casa pintada de color blanco. 
Distingue entre el dolor de una madre al ver a su hijo en el hospital y de una madre abortando. Él sabe, ve y distingue. 
¿Y además de observar y dolerse, que mas hace?

Sorprendentemente para mí y para nosotros.

¡Se INVOLUCRA!

EL observador deja la comodidad de su panóptico y decide ser parte del experimento, de Su propio experimento, ya diseñado y controlado. 

¡Se involucra hasta la muerte!

Literal...

Y lo demás, ya es historia, pero HISTORIA VIVA y VIGENTE.

(Si me lees y quieres saber más de esta historia, vamos, te invito un café...)