viernes, 23 de septiembre de 2016

Relaciones líquidas.

Me niego a ser parte de ella.
De esta modernidad líquida, a la cual nuestra educación, política, pensamiento y espiritualidad están sumergidas.

No soy experta, aun con mi bola de años.
Tengo 30 años (sí, por fin lo admití en público) y sigo sin ser experta en esto de las relaciones interpersonales.
Estudié mi carrera, huyendo de lo social.
Me siento mas cómoda con máquinas, artefactos e ingenieros.
Sin embargo, Alguien ahí arriba, más grande que yo, con  mejor sentido del humor que el mío; se ha pasado los últimos meses (tal vez años) mostrándome una y otra vez, que este hermoso proceso y peregrinaje llamado VIDA, tiene que vivirse, exprimirse y afrontarse en comunidad.
No en redes sociales, sino en comunidad. 

Constantemente (en publicaciones anteriores) he sido desafiada a quitarme las máscaras.
Máscaras que tenía ya bien atadas y con las cuales me sentía cómoda.
He sido invitada a abrir las puertas y dejar mirar a otros.
Eso es un riesgo.
Amar es un gran riesgo, da miedo y me produce ansiedad. Porque puedo sangrar o ver sangrar a otros y no sé como actuar.
Mis amig@s han sido figuras claves en esta narración, en este relato.
Sus preguntas, enfrentamientos, quebrantos y descontentos me han sacado de casillas.
No ha sido muy lindo.
A veces, he querido huir o callar.
Sin embargo, sus vidas, sus debilidades, fortalezas y flaquezas me animan a ser transparente y luchar conmigo misma y con mis propios pecados.
Sus vidas, no son perfectos ejemplos, no son espejos pulidos, o aguas limpias y transparentes, sino que también están difusas y dejan cosas para pensar.
Pero son reales y humanas.
Auténticas, con rayos de esperanza y semejanza de divinidad.
Sinceras, con matices de perdón y redención.
Son imágenes graciosas, sí, provistas de GRACIA y humanidad.
Es en medio de esta amistad espiritual donde voy:
redefiniendo el Amor,
hallando gozo,
donde estoy experimentando paz,
aprendiendo con paciencia,
practicando benignidad,
persiguiendo la bondad,
creciendo en fe,
profundizando en mansedumbre
y afirmandome en templanza.

Y de esta forma extraña y bizarra, a ALGUIEN ahí arriba, se le ocurrió que los siguientes años debo caminar, construir y deconstruir con ell@s.
Al principio me rehusaba, porque desafiaba mi comodidad. Pero, hoy después de analizar e interpretar el panorama, creo que las relaciones humanas, se basan en eso.
En lanzarse y confiar.
No entrando ciegamente, sino con los ojos, oídos y corazón bien abiertos.
De par en par.
Sabiendo que el de enfrente, o el de alado, también está haciendo lo mismo.
Está siendo vulnerable. Es pecador y peca feo.

Y concientes de que en toda esta hermosa danza, hay un par de manos divinas, metidas bien a fondo con nuestra humanidad, identificándose y regocijándose consigo mismo, su creación y familia. Y en esta bella y temerosa fragilidad de los vínculos humanos, es donde quiero formar y preservar amistades sólidas, no líquidas, no desechables, no de redes sociales, sino de comunidad.
¡No quiero relaciones líquidas, sino relaciones subversivas!

A estas alturas, ya no hay distancia, y si la hay, a veces es buena y necesaria.
A estas alturas, el compromiso y la decisión marcan el ritmo por encima del sentimiento.
A estas alturas, los ¿Cómo estás? son una invitación a tomar cafe y ser diligente para escuchar.
A estas alturas, no importa si soy experta o no. Todos los días es un nuevo intento y oportunidad.
A estas alturas, el perdón y la reconciliación ya forman parte del diccionario.
A estas alturas, no hay romanticismo. Solo autenticidad y humanidad.
A estas alturas, aún no he aprendido todo, pero estoy siendo desafiada por vivir lo que aprendo y desaprender lo que debo.


A estas alturas, no necesito etiquetar ni nombrar.
Ell@s saben, yo se, ALGUIEN ahí arriba sabe.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Peregrina...


Que cuando Tú vuelvas me encuentres caminando.
Que cuando me llames, sea sin maleta y viaje ligero.
Que no haya nada que me haga quedarme.
Cual peregrina en este mundo entero.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Esbozos de un viaje...

14 megapixeles no superan 576 del ojo humano.
Una fotografía no encuadra por completo un paisaje.
Un sabor no encierra la diversa gastronomía de México.
Un escrito no resume las vivencias y experiencias.
Una lágrima no contiene todos los sentimientos y emociones encontradas.
Un viaje no recorre cada centímetro cuadrado del área superficial del mundo.
Un momento no define para siempre una amistad.


Ayer finalicé un viaje con amigas.
Dicen que los viajes te cambian.
Y eso es verdad.

“Si hubiera…
… tomado este camino”
… subido a esa combi”
… probado ese alimento”
… caminado un kilómetro más”
… cargado menos ropa”
… reaccionado a esta situación”
… hablado menos”
… hablado más”
“Si hubiera, si hubiera” son frases que al ser evaluadas, nos van arrojando algunas respuestas y en ocasiones nos aclaran la mente. Sin embargo, eso ya pertenece al pasado.
Y usando un poco de sabiduría cósmica diría: Lo que fue, ya fue; y lo que pasó, pos ya pasó.

Hoy, me doy cuenta, al analizar mis acciones y los días pasados que:
1.    Soy débil físicamente y eso no me resta valor.
2.       Necesito de otras personas que me alienten y caminen a mi lado.
3.       Mi cansancio no justifica mi actitud ante los demás.
4.       Mi estómago, mente y corazón siguen siendo engañosos.
5.       Mi egoísmo puede llevarme a tomar decisiones y dañar a los que más quiero.
6.       Cada persona tiene vicios, manías, hábitos que no debemos juzgar ignorando su historia de vida.
7.       Cada quien tiene una carga diferente.
8.       Andar acompañado a veces retrasa a los más rápidos, pero esto no es necesariamente negativo.
9.       Un error cualquiera lo comete, pero insistir en él es sinónimo de terquedad.
10.   No siempre tengo que ser la líder, hay muchas cosas en las que tengo que seguir a los que más experiencia tienen.
11.   No se puede estar de pie ante la creación y dejar de ser agradecido.
12.   A veces se llega a la meta, pero ¿A costa de qué?
13.   El amor se humilla para servir, cede para ganar.
14.   Y así podría continuar…


Pero, lo valioso y más importante que aprendí es que: amo a cada una de mis amigas viajeras. Lo cual no es un sentimiento sujeto al clima o la altitud. Si no más bien es una decisión consiente a la que he decidido entrar* con ojos, manos y corazón abiertos.
  * Con todo lo que implica
Sé que ellas también me aman, no porque lo hayan dicho solo de labios, sino que lo han expresado con detalles y en multiformidad.
Nos amamos, rota, misteriosa e imperfectamente.

Mañana, no sé lo que sucederá. No puedo controlarlo. Y eso no me quita la paz.
Ahí estarán ellas, ahí estaré yo, ahí habrá nuevos caminos, veredas, aventuras, oportunidades y esperanza.
Ahí estará ÉL, enseñándonos a cada una y al mismo tiempo a todas.
Ahí caminará ÉL, unos ratos al frente para guiarnos, unos ratos atrás para impulsarnos y arriarnos; otros al lado, disfrutando el paisaje con nosotras y conversando.
Ahí permanecerá ÉL, sonriendo con nuestras puntadas y pericias, metidas de pata y ocurrencias.

Ahí intervendrá ÉL, reconciliándonos entre nosotras y consigo mismo al mundo.
Ahí nos salvará ÉL de nuestro pecado diario, de nuestros propios yo´s y del maligno. 

domingo, 21 de agosto de 2016

Soy una buena persona

No he perdido mi virginidad. No he cometido "pecados escandalosos".
Soy una chica que trabaja a tiempo completo, por las mañanas en una secundaria privada, dando clases de matemáticas y por las tardes con lideres universitarios en el ministerio estudiantil.
Voy a la iglesia, doy diezmo, tengo amigos que me retan y confrontan.
Soy parte de equipos organizadores en campamentos, retiros.
Hago estudios biblicos y devocionales.
Sé y conozco de exégesis bíblica, teología narrativa y otras materias más.
Entiendo la gracia e intento vivirla día a día.
Mi trabajo me permite acompañar estudiantes y profesionistas en su caminar con Jesús.
Y sin embargo...
... algo anda mal.
Por fuera, puedo parecer muy buena cristiana, muy buena farisea.

¿Pero por dentro?

Yo soy quien vive conmigo 24 horas al día.
Yo soy quien conoce en realidad mis verdaderas motivaciones ocultas.
¡Y me espanto!

Me espanto cuando encuentro en mí, egoísmo disfrazado de piedad.
Cuando encuentro falso sentido de la humildad.
Cuando analizo mis acciones y veo que he manipulado a la gente para obtener que hagan lo que quiero.
Cuando utilizo a mis amigos para satisfacer mis "necesidades" o deseos.
Cuando miro que aún con mis palabras sigo lastimando a los que mas quiero.
Ni toda mi teología, ni toda mi exégesis, pueden hacerme mejor persona.
Porque en realidad, no lo soy.

Con mis acciones buenas no logro nada. Es más, a veces, creo que empeoro las cosas.

La Biblia me recuerda que ni aún confíe en mi propio corazón.
Ya no lo haré.
No soy material ni persona digna de confianza.
No confío ni en mí misma en mis mejores momentos y menos en los peores.

Entonces, ¿Qué?

Es... en este punto... donde devastada y abatida, me recuerdan: MIRAR a la CRUZ.
No desviar la mirada.
Poner atención fija.
Entonces... comienzo a re-incorporarme, a ponerme de pie y seguir avanzando.
Entiendo que no hay nada en mí que sea bueno.
Que no merezco absolutamente nada de lo que se me ha confiado y sin embargo, El Padre lo ha decidido así.

¿Porque?

Por la sencilla razón histórica, de que al mirarme no mira mas a Ruth, sino a su Hijo Jesús en Ruth.
Me mira a través de los lentes de su sacrificio.
Me imputa su capa de justicia y esto me justifica a mí.

Uffff...

Suspiro y descanso.

No es magia, lo creo por fe y por los testimonios históricos.

Ahora el reto continua... seguir viviendo conmigo misma, las 24 horas, sabiendo que no soy buena y estando consciente de mi pecado diario.
El reto es,  no despegarme ni tantito de la Luz, porque el día que ya no pueda ver lo sucio de mi pecado, ya valí.
Para eso, el Padre me ha mandado algunos medios de ayuda: Su Palabra, Su Gracia y la Comunidad de amigos y familia que me la recuerda.

Jesús dice hoy: Confía en mí, cuidate de tí. 

Estamos todos infectados por el pecado y somos impuros. 
Cuando mostramos nuestros actos de justicia, 
no son más que trapos sucios. 
Como las hojas del otoño, nos marchitamos y caemos, 
y nuestros pecados nos arrasan como el viento. 
Isaias 64:6 NTV

No podemos confiar en nosotros mismos ni aún en nuestros mejores momentos.
Y no hay necesidad que nos desesperemos en los peores,
porque nuestros fracasos nos son perdonados.
C.S. Lewis


miércoles, 10 de agosto de 2016

¿Porque...

...El Eterno mira aún?
...El Divino quiere 
intimar con lo humano?
...El Infinito decide 
compartir Su historia?
...El Alfa comienza 
a cargar aquello que era mío?
...El Omega habla, 
crea y limita el universo?
... hay dos que danzan 
en comunidad con Él?
...El inmortal trasfunde
aliento al polvo estelar?
...El Autor permite 
escribir entre líneas y fuera de ellas?

sábado, 6 de agosto de 2016

Esta lluvia...

A veces la vida solo hay que vivirla tal cual viene, tal cual es.
Y bailar a su compás.
Nos pasamos mucho tiempo tratando de entenderla, de entender a otros, pagando cuentas, trabajando para corporaciones grandes o pequeñas, tratando de encontrar un significado a nuestra existencia.
Y olvidamos quitarnos los zapatos y despeinarnos bajo la lluvia.

Para muchos, era la entrada de un huracán o depresión tropical. 
Para mí, fue lo mas arriesgado y loco en meses!!! :)
No lo planeé, solo me quedé parada en medio del pasto y tenía 2 opciones: 
Correr y resguardarme de ella (eso implicaba resbalarme tal vez y caer) o simplemente caminar lentamente a resguardarme.
No hice ninguna de las dos. 
Simplemente no elegí, pero a la vez sí. 
Decidí quedarme parada y disfrutarla por casi media hora, mientras ella se violentaba cada vez mas y se hacia  mas fría y densa. 
La disfruté, sino no estaría hablando de ella en mi blog (por eso amo tener un blog, puedo escribir cualquier cosa que yo quiera)...
Esa lluvia me refresco el alma, limpió algunas dudas, apagó ciertos fuegos. 
Fue mas allá que una experiencia dérmica, metafísica y egocéntrica. 
Llevaba muchos meses sin ser empapada y con la sensación de inmensidad sobre mi cabeza. 
Llevaba meses con una vida controlando lo que hacía y siendo cuidadosa como me movía, caminaba y donde pisaba.
Esta lluvia me recordó lo ridículos que pueden ser nuestros medios de protección ante la fuerza de la naturaleza y en general, la vida. 
Lo endeble de nuestra seguridad. 
Lo impredecible de nuestro mundo y lo imprevisible de nuestras emociones y miedos. 
Terminé empapada, envuelta, depurada, fresca, hidratada y en cierto sentido...Renovada. 
Y aunque todo sea transitorio;
Debemos dejar, en ocasiones, mas frecuentes... que la lluvia, la vida, la naturaleza y LA palabra nos renueven, nos despeinen y permeen nuestro ser. 


sábado, 30 de julio de 2016

En general...

En general, la vida es bella.
Belleza de Vida.
Árbol plantado en Valle de Bravo, desde 1530.
Con sus matices de colores,
pasando del blanco al negro y en escala de grises.
En general, la vida es bella.
Con sus sabores agridulces, los amargos, los picosos
y los que nos hacen poner caras felices.
En general, la vida es bella.
Por lo que nos da, nos quita, nos escupe, nos arrebata,
nos regresa y nos bendice.
Sí, podríamos decir que la vida es bella.

En general, la vida es bella.
Por lo que nos hace bailar, otras veces parar y perder el compás,
o simplemente saltar y despeinar.
En general, la vida es bella.
En las bienvenidas, despedidas, hasta luegos
y abrazos largos en silencio.
En general, la vida es bella.
Cuando nos permite cambiar, crecer, llorar, sangrar
y con todo esto permanecer sin claudicar.
Sí, podríamos decir que sigue siendo bella.

En general, la vida es bella.
En medio de una pausa y otra,
con sus aceleraciones y cambios de velocidades.
En general, la vida es bella,
con sus lloros y lamentos, risas y quebrantos,
pensamientos y descontentos.
En general, la vida es bella,
aunque yo como humana no esté preparada para mirarla directo,
a sus enormes ojos hambrientos.
Pero sí, hoy definitivamente puedo escribir:

En general,
sola,
acompañada
o en comunidad,
La vida es bella.