martes, 3 de enero de 2017

Diciembre 2016

Rollitos de canela y mermelada, preparados con amor y paciencia

"God moves is a mysterious ways" cantaba William Cowper...
"Dios las hace y solitas se juntan" dice la sabiduría popular...
"Dios hace lo que se le pega la gana" diría yo, obviamente, de manera menos poética.

En la cocina, usamos las recetas para obtener y replicar un postre o comida.
Pero hay algo mágico en ellas... que podemos modificarlas a nuestro antojo y obtener así una variación, incluso, un nuevo platillo.
Esto nos permite ser creativos.

Este fin de semana, no se que sucedió aún, pero puedo decir que Dios se puso creativo.
Se puso creativo, al unir los mismos ingredientes, pero en distintas dosis...
Entre trastes, huevos, leche, lucesitas, esferitas, risas y confesiones, creo que Dios nos miraba y sonreía. Sonreía al mirarnos, como un padre contempla a sus hijas mientras juegan o tropiezan al andar; sonreía mientras intentábamos con nuestros cerebritos explicar cosas de lo que sucede dentro y fuera de nuestro mundo...
Había un ambiente de nostalgia, mezclado con vulnerabilidad, cansancio y la presencia de Dios en medio nuestro.
Aún no puedo describir lo que pasó, pero de algo estoy segura: ¡Me encantaría repetirlo!


Barro y silencio (parte 1)

Resultado de imagen para eduardo galeano barro y silencio

No sabemos estar solos.
Encendemos la pantalla, checamos nuestras redes sociales, le subimos el volumen a la radio y constantemente seguimos huyendo del silencio.
Nos incomoda.

Las sociedades orientales nos llevan ventaja, muchas (no generalizo) han cultivado disciplinas milenarias de silencio, contemplación y meditación. 
Nosotros, por el contrario, (tampoco generalizo) nos paralizamos ante el silencio y no sabemos como reaccionar.
Nos horrorizamos, le miramos a los ojos y huimos de él. 
¿Porqué?
¿Porqué?
¿Porqué?

Te reto a que hagas conmigo el siguiente ejercicio:
Escoge un lugar apartado, cómodo y silencioso. Puede ser tu habitación, un parque, la azotea, etc.
Pasa 1 hora en silencio, sin música, sin celular, sin platicar con nadie. Solo tú y tus pensamientos. 
Tampoco escribas en este tiempo, sino hasta después.
Simplemente contempla tu alrededor, medita, escucha, existe...

En el siguiente post, escribiré algunas meditaciones y conclusiones personales; Te invito a intercambiar ideas y experiencias...


viernes, 4 de noviembre de 2016

Panóptico

¿Que hago leyendo filosofía?
No lo sé, pero es algo que he disfrutado últimamente.
Pienso que todo buen físico, en general, todo científico debe de tener mucho de filosofía.
También pienso que todo teólogo debe filosofar. 
Pensándolo bien, TODAS las personas debemos de leer, estudiar y hacer filosofía (...y teología... y ciencia... y artes manuales, etc.) 

Como sea, leí un concepto que me hizo detenerme y pensar. 
Hago "copy & paste" de lo que la web dice: 

"El Panóptico era un sitio en forma de anillo en medio del cual había un patio con una torre en el centro. El anillo estaba dividido en pequeñas celdas que daban al interior y al exterior y en cada una de esas pequeñas celdas había, según los objetivos de la institución, un niño aprendiendo a escribir, un obrero trabajando, un prisionero expiando sus culpas, un loco actualizando su locura, etc. En la torre central había un vigilante y como cada celda daba al mismo tiempo al exterior y al interior, la mirada del vigilante podía atravesar toda la celda; en ella no había ningún punto de sombra y, por consiguiente, todo lo que el individuo hacía estaba expuesto a la mirada de un vigilante que observaba a través de persianas, postigos semicerrados, de tal modo que podía ver todo sin que nadie, a su vez, pudiera verlo" 
La creación de este diseño es atribuida al  filósofo británico Jeremy Bentham.

Pero para Foucalt, el panóptico, en este sentido, se convirtió en una técnica de control y lo aplicó a diferentes instalaciones, como las escuelas o las industrias. 

Y en la multitud de mis pensamientos, también recordé como me sentía cuando iba a ser evaluada como docente. Una observadora externa estaría ahí, dentro del salón de clases para ver todo lo que digo, hago y como me comporto y dirijo con mis alumnos... y mas ahí como ejerzo mi trabajo "cotidiano", el dominio del tema y cosas más profundas. 
Recuerdo que estaba aterrada. 
El temor provenía de no saber que estaba pensando la observadora mientras yo hacía esto o aquello...

Y de nuevo otro concepto se me vino a la mente, el principio de Incertidumbre de Heisenberg, el cual, en pocas palabras, nos impide saber al mismo tiempo, la posición y la cantidad de movimiento de una partícula. Lo que significa que nadie sabe lo que hacen las partículas cuando No las observamos...
Yo me comporto de una manera cuando alguien me observa, pero de manera muy diferente cuando nadie me ve. 
No debería ser así, pero la realidad es que lo es. 
Desde el ser humano hasta los electrones. 
Todos mostramos otra cara. 
Otro lado.
Mis alumnos hacen quien sabe que cosa, cuando no estoy.
Yo hago quien sabe que cosa, cuando la observadora no está, pero al ser observados, mostramos otra cara.
Esto no nos define del todo.
Unos segundos no definen en que estado se encuentra el electrón.
Dar una clase de 50 minutos no define que mi pedagogía sea excelente.
Para hacer aseveraciones exactas se necesita que haya un PANOPTICO, un observador que pueda ver todo al mismo tiempo, sin alterar el medio. ¿Como puede ser esto? ¿Si solo la existencia de una persona observando ya alteró el entorno y afecta el experimento?

Se necesita que el objeto no se dé cuenta (tal y como define Bentham) o se le olvide que el observador esta ahí.
Y que el observador no sea parte del propio experimento, algo así como estar en un plano o dimensión diferente.

Y pienso...

¿Hay algún ser que cumpla con esto?
Pensando en la humanidad, en mi propia humanidad ¿Hay alguien fuera de mí, fuera de mi dimensión espacio-temporal?
¿Hay alguien de pie, observándome desde su panóptico?

Mi respuesta personal e histórica es que SÍ, hay un ente, un ser. 
Y como muchas culturas, científicos o filósofos concuerdan, decidimos llamarle Dios.  
Pero, mi respuesta no queda ahí.
Pienso que Dios, desde su panóptico, puede ver absolutamente todo y estar en todo al mismo tiempo. 
¿Cómo rayos lo hace? No lo sé y el hecho de no saberlo no me desconcierta. 
Al contrario me hace creer mas en ÉL, ya que es un Dios, al cual no puedo explicar, ni entender desde mi dimensión, sino es así ¿Que chiste tendría ser explicado?

Él mira, observa, distingue y penetra con su visión todos y cada uno de los rincones de la tierra y del multiverso.
Y no solo mira en una longitud de onda, sino en todo el espectro electromagnético, desde las ondas radio, pasando por los ultravioleta, rayos X, hasta llegar a los gamma. 
Y mas aún, discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 
Mira el dolor humano, la tragedia, el sufrimiento, las guerras, las malas decisiones y votaciones de nuestras democracias. 
Observa la injusticia y la opulencia, la embriaguez de los ricos y poderosos de este siglo, sentados en una casa pintada de color blanco. 
Distingue entre el dolor de una madre al ver a su hijo en el hospital y de una madre abortando. Él sabe, ve y distingue. 
¿Y además de observar y dolerse, que mas hace?

Sorprendentemente para mí y para nosotros.

¡Se INVOLUCRA!

EL observador deja la comodidad de su panóptico y decide ser parte del experimento, de Su propio experimento, ya diseñado y controlado. 

¡Se involucra hasta la muerte!

Literal...

Y lo demás, ya es historia, pero HISTORIA VIVA y VIGENTE.

(Si me lees y quieres saber más de esta historia, vamos, te invito un café...)

jueves, 20 de octubre de 2016

Cualquiera.

En nuestro universo conocido, hoy es un día cualquiera de una semana, de un mes, de un año, de un planeta, girando alrededor de una estrella, es un sistema solar, en una galaxia cualquiera.
Es decir, un día común y cualquiera.
Pero no para mí. 

Hoy, hace 6 meses, estaba intentando ser fuerte y rechazar todo sentimiento de miedo e incertidumbre, pero no lo logré.

A unas horas del quirófano, hubo un momento que quise párarme y darme de alta voluntaria; mi cerebro me estaba jugando una mala pasada y mi corazon latía cada vez más rápido.
Obviamente mi presión se disparó y todo lo que había estado imaginando se hizo presente. 
El miedo y la ansiedad estaban sentados junto a mi cama de sábanas blancas.

Ingeniosamente, Dios, mandó un medio de consuelo y un rostro amado para recordar que Èl seguía sentado ahí conmigo; por lo que el miedo, la ansiedad y la muerte no tenían la última palabra.

Hoy, mirando en restrospectiva solo puedo agradecer por la Vida.
 
No ha sido fácil pero tampoco difícil.
 
Dios, con manos y pies humanos ha demostrado su presencia.
Ha puesto medios de Gracia, expresado en rostros amigos, en rostros familiares y aún en rostros desconocidos y a la distancia. 
En estos meses he aprendido el significado de la vulnerabilidad, debilidad, carisma, sencillez, solidaridad, servicio,amistad y amor.

Él ha decidido PRESERVAR mi vida, que al fin y al cabo es suya.

Hoy, en un día cualquiera, no hay preguntas, no voy a indagar ni el porque ni el para que.
Solo voy a agradecer y a celebrar.

Hoy, en un día cualquiera, en un universo cualquiera en medio del multiverso, celebro LA ViDA y al Autor de ella.

sábado, 8 de octubre de 2016

Gracia sobre gracia

Ya pasó la media noche.
No puedo dejar de contar ni escribir lo que he oído  y visto de Él.

Fue un día largo, de una semana larga, de un mes largo.
No puedo decir que ha sido malo, pero sí un mes agridulce.
Comenzaré por el inicio del día…

Desperté decidida y temerosa a la vez.
Decidida al enfrentar las consecuencias de mis actos y decisiones académicas, desidia y falta de interés: tenía que regresar a mi facultad, mi alma mater y enfrentar los rollos académicos pertinentes. Iba resignada y con miedo de escuchar las peores noticias, referentes a la tesis, titulación y demás. Sin embargo, El Padre me recibe a través de un rostro femenino (una ingeniera que ha seguido mi trayectoria académica desde el inicio), un gran abrazo de esos que recomponen el alma y tres palabras: Hija ¿Cómo estás?
Y de ahí, siguió una charla que duró largo tiempo, en el cual, era Dios hablándome, escuchándome y recordándome lo esencial. ¿Para qué te he puesto aquí?... Todo esto también pasará… y frases así. El Padre se tomó su tiempo conmigo, cerró su oficina para los demás y me escuchó!!!
Y yo lo escuché a ÉL.
Salí de ahí con una nueva oportunidad y un panorama seguro: ÉL sigue caminando a mi lado.
Merecía lo peor, las consecuencias de mis actos, pero lo que obtuve fue Gracia.

Por la tarde/noche, nuevamente El Padre me invita escucharle a través de una estudiante con rostro femenino, y a re-afirmar varias cosas en mi corazón a través de sus preguntas e historias. Me re-afirmó que la obra sigue siendo de Él y si algo debo de seguir haciendo es: OBEDECER aunque no entienda, pero al hacerlo voy por buen camino.
Esto también es Gracia.

Por la noche, a través de un rostro extranjero, El Padre me recuerda la importancia de tener una amistad como Pablo-Lucas, una persona que me anime a vivir sirviendo.

En el camino a casa y en la charla posterior, EL Padre me hace partícipe de la Gracia que muestra a mí alrededor.

Y mientras aun digiero y escribo esto, me viene a la mente las palabras de Juan: “Pues de su plenitud, todos hemos recibido y GRACIA sobre GRACIA”
No puedo plasmar perfectamente esa plenitud, pero sí puedo cuestionarme:
¿Por qué Dios me ha permitido, no solo hoy, sino en todos estos años, experimentar historias de GRACIA?
¿Por qué Dios me exprime y me aplasta con GRACIA?
Y al hablar de GRACIA no me refiero a bendiciones, o cosas buenas, sino a todo lo que engloba la palabra.
No lo tengo resuelto aún.
Solo me viene a la mente, nuevamente, las palabras de Jesús: “De Gracia recibiste, den también de Gracia”

Pensamientos finales (antes de dormir):
No recibo lo que merezco.
Recibo de Gracia.
Es la misma que yo debo mostrar en mis relaciones, con amigos y familia.
No soy recipiente de gracia, sino canal de ella. 
No debo quedármela para mí, sino pasarla a otros.
Debo amar y perdonar como yo he sido amada y perdonada.

Implica un costo alto, pero sí Él lo hizo por mí, y soy su discípula, lo que tengo que hacer es imitarlo.
No he hecho nada y nunca haré nada para siquiera pensarme merecedora. 
No debo callar lo que veo y vivo a diario de/con ÉL.
Necesito, quiero y debo procurar amigos que me recuerden quien es Dios y su carácter.

Se me cierran los ojos.
Me duele el cuerpo...
y su voz susurrando: ... venid... y yo os daré descanso...
------Fin de la transmisión-----
(por hoy)
Sospecho que no será la única ni la última en este mes...

miércoles, 5 de octubre de 2016

Sobre el escribir

Que difícil es escribir...
Mas cuando hay cosas que quiero, pero temo decir.
Que difícil es escribir...
Mas cuando en mi corazón luchan la emoción y la razón.
Que difícil es escribir...
Mas cuando el tiempo se va comiendo mis recuerdos y ellos a su vez sufren la evaporación.
Que difícil es escribir...
Más cuando muchos ya han escrito lo que yo, imperfectamente quise decir.
Que difícil es escribir...
Mas cuando ÉL ya conoce cada uno de mis pensamientos, los editados y los no editados.
Que difícil es escribir...
Mas cuando el mundo en el que habito ha cambiado y también se ha transformado el que habita en mí.
Que difícil es escribir...
Mas cuando me voy dando cuenta del impacto de las palabras sobre el corazón.
Que difícil es escribir...
Mas cuando mi vulnerabilidad se ve expuesta y manifiesta.
Que difícil es escribir...
Mas cuando hablar no es un medio, ni una opción.
Que difícil es escribir...
Mas cuando entre palabra y palabra, va descongelándose mi corazón.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Relaciones líquidas.

Me niego a ser parte de ella.
De esta modernidad líquida, a la cual nuestra educación, política, pensamiento y espiritualidad están sumergidas.

No soy experta, aun con mi bola de años.
Tengo 30 años (sí, por fin lo admití en público) y sigo sin ser experta en esto de las relaciones interpersonales.
Estudié mi carrera, huyendo de lo social.
Me siento mas cómoda con máquinas, artefactos e ingenieros.
Sin embargo, Alguien ahí arriba, más grande que yo, con  mejor sentido del humor que el mío; se ha pasado los últimos meses (tal vez años) mostrándome una y otra vez, que este hermoso proceso y peregrinaje llamado VIDA, tiene que vivirse, exprimirse y afrontarse en comunidad.
No en redes sociales, sino en comunidad. 

Constantemente (en publicaciones anteriores) he sido desafiada a quitarme las máscaras.
Máscaras que tenía ya bien atadas y con las cuales me sentía cómoda.
He sido invitada a abrir las puertas y dejar mirar a otros.
Eso es un riesgo.
Amar es un gran riesgo, da miedo y me produce ansiedad. Porque puedo sangrar o ver sangrar a otros y no sé como actuar.
Mis amig@s han sido figuras claves en esta narración, en este relato.
Sus preguntas, enfrentamientos, quebrantos y descontentos me han sacado de casillas.
No ha sido muy lindo.
A veces, he querido huir o callar.
Sin embargo, sus vidas, sus debilidades, fortalezas y flaquezas me animan a ser transparente y luchar conmigo misma y con mis propios pecados.
Sus vidas, no son perfectos ejemplos, no son espejos pulidos, o aguas limpias y transparentes, sino que también están difusas y dejan cosas para pensar.
Pero son reales y humanas.
Auténticas, con rayos de esperanza y semejanza de divinidad.
Sinceras, con matices de perdón y redención.
Son imágenes graciosas, sí, provistas de GRACIA y humanidad.
Es en medio de esta amistad espiritual donde voy:
redefiniendo el Amor,
hallando gozo,
donde estoy experimentando paz,
aprendiendo con paciencia,
practicando benignidad,
persiguiendo la bondad,
creciendo en fe,
profundizando en mansedumbre
y afirmandome en templanza.

Y de esta forma extraña y bizarra, a ALGUIEN ahí arriba, se le ocurrió que los siguientes años debo caminar, construir y deconstruir con ell@s.
Al principio me rehusaba, porque desafiaba mi comodidad. Pero, hoy después de analizar e interpretar el panorama, creo que las relaciones humanas, se basan en eso.
En lanzarse y confiar.
No entrando ciegamente, sino con los ojos, oídos y corazón bien abiertos.
De par en par.
Sabiendo que el de enfrente, o el de alado, también está haciendo lo mismo.
Está siendo vulnerable. Es pecador y peca feo.

Y concientes de que en toda esta hermosa danza, hay un par de manos divinas, metidas bien a fondo con nuestra humanidad, identificándose y regocijándose consigo mismo, su creación y familia. Y en esta bella y temerosa fragilidad de los vínculos humanos, es donde quiero formar y preservar amistades sólidas, no líquidas, no desechables, no de redes sociales, sino de comunidad.
¡No quiero relaciones líquidas, sino relaciones subversivas!

A estas alturas, ya no hay distancia, y si la hay, a veces es buena y necesaria.
A estas alturas, el compromiso y la decisión marcan el ritmo por encima del sentimiento.
A estas alturas, los ¿Cómo estás? son una invitación a tomar cafe y ser diligente para escuchar.
A estas alturas, no importa si soy experta o no. Todos los días es un nuevo intento y oportunidad.
A estas alturas, el perdón y la reconciliación ya forman parte del diccionario.
A estas alturas, no hay romanticismo. Solo autenticidad y humanidad.
A estas alturas, aún no he aprendido todo, pero estoy siendo desafiada por vivir lo que aprendo y desaprender lo que debo.


A estas alturas, no necesito etiquetar ni nombrar.
Ell@s saben, yo se, ALGUIEN ahí arriba sabe.